martes, 6 de noviembre de 2018

RELATO 1 @_magic32 (05/11/2.018) _________________________________________________________ Aquella era una pequeña Isla, hasta ahora tranquila. Pero la decisión de la República de construir allí un Aeropuerto para potenciar el turismo que llegaba de Europa y de los emergente países asiáticos lo cambiaría todo. La población andaba entre desconcertada y excitada … El progreso trae prosperidad económica, pero también genera cambios sustanciales en los hábitos de vida de una región tan pequeña. Vilimalé nació allí. Sentía especialmente esa excitación. Dado que por su ocupación como Secretaria de Dirección de una empresa británica en las Islas, intuía más movilidad laboral y quizás la posibilidad de volar a Europa ocasionalmente, con la mejora de las comunicaciones. Era una mujer joven, de aspecto discretamente elegante. Con la piel morena de su étnia; pero con los rasgos de cara perfilados más caucásicos que asiáticos … En una ocasión escuchó una historia de un antiguo romance de la madre o quizás la abuela de su abuela con un colono holandés. Su estricta educación y carácter discreto le frenó a averiguar más. Pero se sentía físicamente parte de una raza mestiza y mentalmente identificada con el mundo global. La vida en la Isla no le entusiasmaba. Como cada primer miércoles de mes tenía que ir al Puerto a recibir a la Delegación de su empresa. Compuesta principalmente por rígidos ejecutivos maduros y jóvenes secretarias o comerciales con los que entablaba una ágil e inmediata comunicación. Aquel dia; la delegación incluía una nueva cara. Un Director de expansión con un perfil intermedio que prepararía el crecimiento de la empresa por otras islas mayores y algún país cercano. -“Hugh Coverdale … Nice to meet you” Saludó distantemente el Director. -“Vilimalé Gan Danuishia. Secretaria y actual directora de expansión dentro de la Isla” Dijo con cierta flema e improvisada soltura. “… Llevaré su agenda en el proceso. Sígame”
-Imágen: Playa estrellada de Vaadooh (Islas Maldivas) - ... Coverdale era un tipo seguro de si mismo, acomodado, inteligente y que contaba como arma laboral con una equilibrada y potente mezcla de trato entre la rigidez británica y la soltura comercial de una persona que ha viajado mucho con tempranas responsabilidades. Su formación en Cambridge le aportaba además unos modales que tendían al clasismo en el trato. No obstante, detestaba la falsa adulación; y aquel saludo irónico y directo de Vili le impactó y agradó sobremanera. Vili contaba con una gran confianza por parte del Director General de la empresa en Asia. Con sus “bonus” anuales solía pagarse algún viaje cultural a un país no exótico. Adoraba hacerlo a Norteamérica y Europa Central. Viajaba siempre sola. Y desde muy joven descubrió el efecto que tomar un avión producía en ella. Volar la dotaba de una sensación de libertad única. Esto unido a la ilusión por conocer otros países y culturas le hacía estar especialmente receptiva a todo tipo de aventuras esporádicas. Así mismo el efecto que producía una mujer elegante, de su edad, con ese color de piel tostado y esos rasgos finos era demoledor en los hombres de razas de piel clara. Solía darse 2 días de descanso para disfrutar de la ciudad y rápidamente encontraba algún atractivo joven local que se ofrecía a hacerle de cicerone. Era selectiva y segura. Cuando elegía ya no tenía vuelta atrás y pasaba el resto del viaje alternando turismo y sexo abundante con el galán desconocido. Aprendió a decir en varios idiomas la frase: “Yo tampoco”, como digno argumento ante las excusas de los varones que solo la veían como una diosa extranjera exótica y pasajera … La ocasión era sin duda especial. Tanto, que la compañía británica (dedicada a la alta consultoría ) decidió celebrar el segundo día una convención en el mejor Hotel de la Isla para plantear el planning de expansión que se vendría encima en apenas un año. En aquella cena se invirtieron los papeles totalmente. Hugh motivado por la seguridad inicial de la chica la buscaba. Solo tenía oídos y ojos para ella. Se inventaron una reunión temprana al dia siguiente para abandonar la copa corporativa. Él dijo que quería que la acompañara a la habitación y ella le hizo prometer que todo bajo estricto secreto profesional. Las 7 plantas se hicieron interminables. Porque sus manos se fueron rozando todo el trayecto y sus olores se intercambiaron intensamente. Al llegar a la habitación él dijo: -“Vili yo … “ A lo que ella contestó rápidamente “Yo tampoco”. El atrezo de la habitación, ordenada y perfumada, con champán en la nevera, pétalos en la cama y música francesa para la ocasión indicaba que él lo tenía todo previsto. Eso a ella la liberó de tensión y la hizo tomar la iniciativa sin dilación. El ritual comenzó con un intercambio de miradas y besos ardientes mientras ella le abría chaleco y camisa. Se lamieron partes puntuales del cuerpo que quedaban al descubierto mientras buscaban con las manos el resto. Ella no se desnudó; simplemente se remangó el vestido hasta la cintura y bajó sus tirantes. Y él le deslizó sus braguitas hasta uno de los tobillos. Hicieron un sexo oral mutuo, lento y rico. Cuando sonaba “je t'aime moi non plus” él coregrafió sus embestidas el ritmo de la música. Repitieron hasta quedar extasiados esa noche. Fueron 2 semanas de un sexo muy intenso, quizás por el deseo alimentado por la clandestinidad de su pacto. Él se enamoró perdidamente de esa exótica mujer y le prometió continuidad en la aventura. Ella sonrió y le dijo que no sabía cuando podría salir definitivamente de su Isla. Él contesto “Moi non plus … je t'aime”. Y se besaron … con la promesa de citarse en las Islas Seychelles próximamente. -FIN-

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